viernes, 23 de octubre de 2015

Reset



He perdido la cuenta de las veces que he borrado este blog entero y lo he vuelto a empezar de cero. Cada vez lo empiezo de una forma distinta, y hasta ahora nunca he llegado a escribir más de tres entradas antes de dejarlo. Soy al blog lo que el 90% de la gente a los gimnasios convencionales.

Pero la gráfica de peso no ha dejado de ir hacia arriba, y mis fuerzas hacia abajo. Y estoy harto, muy harto. Después de una semana de vacaciones, mañana vuelvo a Watford (UK), donde vivo con mi mujer, mi hija de ocho meses y mi perro. El domingo toca preparar los entrenamientos y la dieta. Y el lunes es hora de ponerse manos a la obra. Vuelta a entrenar después de casi dos años sin hacerlo en serio, y empezar a escribir acerca de ello en este blog.

No soy un espartano. No soy un Paulo Coelho del deporte. Solo soy un tío normal de 31 años que pasa demasiado tiempo con el culo pegado al sofá. Tengo mi chompa y no me subo a la báscula por miedo al número que apunte la aguja. Soy informático, no un preparador físico. Por eso, no espero que nadie lea esto y decida imitar con exactitud lo que yo hago. Ni siquiera lo recomiendo. Cada cuerpo es distinto y tiene unas necesidades diferentes. Lo único a lo que aspiro es a que cualquiera en mi misma situación encuentre aquí la inspiración necesaria para dar un golpe en la mesa y empezar a girar su vida hacia mejor.

Porque la operación bikini son los padres, y el estar en forma no es algo que haya que hacer solo con la meta de lucir palmito durante una semana en la playa. Es salud, bienestar y tranquilidad mental. Es un estilo de vida, y una forma de disfrutar del cuerpo que nos ha tocado habitar. Estoy aquí para contar mi experiencia, pero sobre todo para aprender y pasármelo bien.

Bienvenidos (por enésima vez) a La Operación Bikini Son Los Padres.